ABUSOS CONTRA NIñOS Y MENORES

DAILY PÉREZ RUIZ: LA REINA DEL CINISMO Y LA ADULONERÍA EN ENCRUCIJADA

Las valoraciones aquí expresadas son el resultado de un análisis de años que han llevado a desarrollar criterios sobre la actuación pública de esta figura conocida en el municipio de Encrucijada. Si tuviera que escoger una persona que, en mi opinión, representa el nivel más alto de obediencia política, adulonería y defensa incondicional del régimen […]

DAILY PÉREZ RUIZ: LA REINA DEL CINISMO Y LA ADULONERÍA EN ENCRUCIJADA

Las valoraciones aquí expresadas son el resultado de un análisis de años que han llevado a desarrollar criterios sobre la actuación pública de esta figura conocida en el municipio de Encrucijada.

Si tuviera que escoger una persona que, en mi opinión, representa el nivel más alto de obediencia política, adulonería y defensa incondicional del régimen comunista en Encrucijada, uno de los primeros nombres que mencionaría sería Dailly Pérez Ruiz.

Durante años ocupó responsabilidades relacionadas con los asuntos religiosos del municipio con el propósito de controlar, chivatear y apoyar la represión controlada y el reclutamiento de chivatos dentro de las diferentes religiones. Nunca ha existido la más mínima duda sobre su disposición a repetir, defender y promover cualquier orientación que viniera desde arriba. En mi criterio, siempre ha demostrado una obediencia absoluta a las estructuras dictatoriales establecidas, sin importar las consecuencias que esas políticas pudieran tener sobre la población.

Posteriormente continuó desempeñándose como maestra. Como observador de la realidad local, considero preocupante la frecuencia con que actividades escolares y menores de edad han sido utilizados para promover campañas, actos y mensajes políticos, y cuanta cosa se le ocurre, sin contar con los padres, con total indecencia. El uso de los niños para propaganda ideológica y transmitir consignas políticas es una de las cosas más detestables, así como el adoctrinamiento con el objetivo claro de crear las nuevas figuras inmorales del futuro. Un plan que ha quedado completamente evidente ante el pueblo hoy en día.

Lo que más me impacta es el contraste entre ese activismo político constante y el silencio que, a mi juicio, ha existido frente a situaciones dolorosas que han marcado a nuestro pueblo. Casos que provocaron indignación, sufrimiento y debate entre los vecinos nunca parecieron merecer la misma energía, la misma pasión ni la misma exposición pública que sí reciben los actos oficiales y las actividades políticas.

En mi opinión, después de los acontecimientos del 7 de noviembre de 2024, que marcaron profundamente a Encrucijada, donde el estallido social local llevó a muchos jóvenes a las cárceles y, consecuentemente, a la muerte de Zoila Esther Chávez, lejos de observar una reflexión o una actitud más cercana al sentir popular, lo que percibí fue una reafirmación de la misma postura de chivatería, servilismo y mala intención: más propaganda, más consignas y más demostraciones de lealtad al sistema. Es muy importante tener en cuenta que esta señora vivía desde niña al doblar la esquina de la casa de Zoila y la conocía personalmente. Pareció alegrarse ante el sufrimiento de las familias y la muerte de esta.

También recuerdo la admiración expresada públicamente hacia Gerardo (el espía Tarrú), donde presentó las cartas que le escribía cuando este estaba en prisión. ¿Guataconería, servilismo o una mente enferma?

Lo que hace particularmente llamativa esta situación es que muchas de las personas que han sufrido directamente las consecuencias de la crisis cubana, de la falta de libertades o de las tensiones sociales son vecinos, conocidos y familias del propio municipio. Sin embargo, en mi opinión, nada de eso parece haber provocado el menor cuestionamiento público a las posiciones defendidas durante años.

Por eso, cuando pienso en determinados personajes de las personas indecentes que han defendido ese régimen en Encrucijada, me resulta difícil separar la imagen de Dailly Pérez Ruiz de lo que considero una aberración humana, una desviación de los valores básicos de la humanidad. Esa es la percepción que me ha dejado su trayectoria pública y esa es, también, la razón por la que muchos ciudadanos mantienen opiniones tan críticas sobre su papel dentro de la historia reciente del municipio.

El tiempo, como siempre, será quien tenga la última palabra. Cada persona decidirá cómo juzgar a quienes respaldaron al sistema en los momentos más difíciles y a quienes optaron por cuestionarlo. Esa valoración final le corresponderá a la historia y a la memoria colectiva del pueblo.

Siempre se recordará a Dailly Pérez Ruiz como LA REINA DEL CINISMO EN ENCRUCIJADA.

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